El pastor y las ovejas van a otra parte

Pilar, Los Olmos, Domingo 19 de Julio de 2015.

El pastor y las ovejas van a otra parte

Jesús no es causa del entusiasmo, porque este sentimiento desaparece ante las dificultades y no es suficiente para una respuesta
de fe. Esto mismo es lo que describe el Evangelio de hoy: Los apóstoles exaltados y que cuentan a Jesús todo lo que han hecho y buenpastorenseñado. El resultado de su misión es una muchedumbre que va y viene y no les deja siquiera tiempo para comer. Esa multitud
los hace sentir como pescadores de hombres, realizados y felices.

Después de las curaciones descritas en el inicio del texto del evangelio leído hoy, Jesús se retira a un lugar desierto para rezar y,
ante la provocante expresión “todos te buscan”, contesta de manera aparentemente inoportuna: “Vayamos a otra parte”. Jesús no cae en la trampa de las ocasiones favorables, de la popularidad y del entusiasmo, porque es necesario algo muy diferente para cortar las raíces del pecado en el mundo e introducir la novedad de Dios en la humanidad enferma.

La enseñanza de Jesús es clara: Si queremos evitar los peligros de la popularidad, no tenemos que dejarnos llevar por el entusiasmo hasta perder el uso de la razón, porque se nos llenaría de humo la cabeza. Los antídotos contra el entusiasmo fácil
son la oración y la soledad.

El Domingo. El Periódico que nos une como Iglesia
El Domingo. El Periódico que nos une como Iglesia

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Al regresar de su misión, los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo:
“Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco”. Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer. Entonces fueron solos en la barca a un lugar desierto. Al verlos partir, muchos los reconocieron; y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos. Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.

Palabra del Señor.

A. Gloria a ti, Señor Jesús.

Mc 6, 30-34
Mc 6, 30-34