Sin el Señor estamos perdidos

Pilar, Los Olmos, Domingo 17 de Mayo de 2015.

Sin el Señor estamos perdidos

Hoy celebramos la fiesta de la Ascensión al Cielo. Los textos nos muestran cómo los Apóstoles vivieron la separación del Señor con un sentimiento de estupor y tristeza.
Después de la Resurrección, habían recuperado el ánimo y la unidad entre ellos, pero al faltar quién los guiara, habían entrado en desconcierto. El grupo se había reconstituido, pero estaba desorientado. Podemos imaginar el sentimiento ante la ausencia física del Maestro. Hace tiempo, lo habían dejado todo: Familia, oficio y domicilio; y en estos momentos, se sentían sencillamente perdidos. Se habían alejado de las sinagogas y ya no formaban parte de la sociedad como antes. Sin el Señor, constituían un ascenciongrupo sin identidad. Sin el Señor y sin el Espíritu, se habían sentido huérfanos, como lo somos nosotros cuando nos alejamos de Dios. Pedro había demostrado esa experiencia espiritual al expresarle al Señor: “¿A quién iremos? Tú solo tienes palabras de Vida eterna”. De la misma forma, todos juntos lo habían hecho cuando, estando en la barca, en medio de la tempestad, lo habían despertado gritando: “¡Maestro, Maestro, nos hundimos!”.
Esta vez se reunieron en el cenáculo junto con María. Ella había vuelto a su rol maternal, y los había congregado para hacer memoria del Señor resucitado. Todo el grupo estaba preparado para recibir al Espíritu Santo, y por eso, después de Pentecostés, recuperaron el vigor y el sentido de su vida.
Con la presencia del Espíritu Santo, cada vez que se reunían, descubrían la nueva y perenne presencia del Señor entre ellos. Aunque no fueran más que dos los reunidos, lo importante era que se congregaban en nombre de Jesús. Así fue como retornó la alegría de vivir con Dios y se convirtieron en anunciadores de la nueva y eterna presencia del Señor entre nosotros. Se sintieron parte del mundo, de todas las culturas y los idiomas.
Hoy el Señor está resucitado y vivo en nuestra comunidad, en nuestra celebración, y quiere hacernos sentir su presencia.

El Domingo. El Periódico que nos une como Iglesia
El Domingo. El Periódico que nos une como Iglesia

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.
Jesús resucitado se apareció a los once y les dijo: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: Arrojarán a los demonios en mi nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán”. Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.
Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús.

Mc 16, 15-20
Mc 16, 15-20

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